13 dic. 2012

Lévi-Strauss, de nombre Claude.

La próxima semana presentaré una exposición sobre el antropólogo Claude Lévi-Strauss. Belga de nacimiento pero francés de formación, se le ha considerado como uno de los padres de la antropología estructural. Su legado en la historia del pensamiento contemporáneo llega hasta los programas de los estudios de grado impartidos en la UCM. Su objetivo: comprender la humanidad y al hombre explicando las culturas mediante un estatuto científico que equiparase las ciencias sociales a las ciencias físicas y naturales.

Nació el 28 de noviembre de 1908, en Bruselas, en el seno de una familia francesa, de ascendencia judía y alsaciana. Sus padres fueron Raymond Lévi-Strauss, artista y pintor, y Emma Levy. Su casa en París era un pequeño paraíso de cultura: "nací y crecí en un medio en el que se estaba interesado no sólo por la pintura, sino por la música y la poesía". Tras la Primera Guerra Mundial se trasladó a vivir con su familia a casa de su abuelo materno, rabino en la sinagoga de Versailles. De nuevo en París, cursó la enseñanza secundaria. A partir de esta época asumió un compromiso político con una organización socialista, lo que le condujo al conocimiento de Marx.

Retrato de Lévi-Strauss realizado por su padre. Óleo sobre tabla, 1912.

Llevó a cabo sus estudios universitarios en la Facultad de Derecho y, posteriormente, en la Sorbona (1927-1932), obtuvo la titulación de Filosofía (y más tarde el doctorado en Letras, en 1948). No obstante, confesará que el estudio de la filosofía le había hastiado hasta la médula: “Después de años consagrados a esos ejercicios, me encuentro de nuevo cara a cara con mis rústicas convicciones, que no difieren mucho de las que tenía a los quince”. Durante este período universitario, lo más seguro es que leyera obras de “los maestros de la Escuela Francesa de Sociología” (probablemente Saint-Simon, Comte, Durkheim y Mauss), puesto que estaban incluidos en los programas. Pero no menos interesante resultó para su formación, aparte de su antigua pasión por la geología, el descubrimiento del marxismo y del psicoanálisis: los consideraba sus tres maestros más venerados, que predispusieron su espíritu para la sospecha ante lo aparente y para la búsqueda de los condicionamientos que pasan inadvertidos.

Universidad de la Sorbona, París.
Terminada la carrera, obtuvo una plaza como agregado en filosofía y se dedicó a la enseñanza durante dos años, pero le horrorizó la idea de pasar el resto de su vida repitiendo una y otra vez las mismas cosas. No imaginaba aún que su verdadera vocación iba a estar en la etnología. Afortunadamente, se le iba a brindar la oportunidad: “Mi carrera se resolvió un domingo de otoño de 1934, a las nueve de la mañana, con una llamada telefónica. Era Célestin Bouglé, a la sazón director de la Escuela Normal Superior”. Le proponía formar parte de la misión universitaria francesa en Brasil, como profesor de sociología en la Universidad de Sao Paulo. Llegó en 1935 y estuvo enseñando hasta 1938. Durante ese tiempo organizó junto con su primera mujer, Dina, etnóloga de formación, varias expediciones etnográficas al Mato Grosso y la Amazonia. A medida que se adentraba en el estudio de poblaciones del interior brasileño, daba los pasos decisivos que lo iban a convertir en etnógrafo, etnólogo y antropólogo. Los indígenas proporcionaron la documentación etnográfica para sus futuras publicaciones, comenzando ya por un primer trabajo basado en la observación directa: Contribution à l’étude de l’organisation sociale des indiens Bororo (1936).


En febrero de 1939, regresó a Francia y dio a conocer en París los resultados de su última expedición. Al declararse la guerra, fue destinado al liceo de Montpellier y enseguida destituido en virtud de las leyes raciales de Vichy, por su condición de judío. Pero, por fortuna le invitaron a la New School for Social Research, de Nueva York, en el marco del plan de salvamento elaborado por la Fundación Rockefeller para sabios europeos amenazados por la ocupación alemana. Abandonó Francia en 1941 y estuvo refugiado en Nueva York, donde permaneció dando clases en la New School for Social Research. Allí siguió los cursos que impartía su colega Roman Jakobson, el lingüista, quien le descubrió a Ferdinand de Saussure y los avances de la lingüística estructural. De ahí extraerá la inspiración y los elementos teóricos que necesitaba para sus análisis etnológicos.

Se incorporó voluntariamente a las Fuerzas Francesas Libres y fue adscrito a la misión científica francesa en Estados Unidos. En febrero de 1942, fundó junto con otros intelectuales franceses L’École Libre des Hautes Études, en New York, donde enseñaba. En 1943, comenzó a trabajar en lo que luego serían Las estructuras elementales del parentesco (1949), su tesis doctoral, galardonada con el premio “Paul Pelliot”.


Y acabó aquí con su cronobiografía para centrarme en el texto sobre el cual hago la exposición, extraído de la obra , Las estructuras elementales del parentesco. Si el lector desea conocer el resto de la biografía de Lévi-Strauss le animo fervientemente a que la investigue. Este señor vivió 100 años y yo sólo he llegado a sus 41.


Centrándome, pues, en el fragmento del texto que he seleccionado, pertenece  al capítulo "Naturaleza y Cultura" de la obra que acabo de mencionar líneas arriba. En ese capítulo nos enseña que el ser humano surge con la cultura y se entiende mediante la oposición entre naturaleza y cultura. Expone las vías de investigación que llevó a cabo para llegar a esta conclusión, que fueron:

1. Estudiar al niño recién nacido, y más concretamente en sus primeras horas o aún días, ya que se supone que en ese periodo su conducta estará determinada por factores biológicos y no por factores culturales o sociales. Este supuesto es, sin embargo, dudoso, ya que el niño pudo haber adquirido condicionamientos culturales, y no tenemos la certeza que estos no hayan ocurrido. Otra posibilidad es aislar al neonato durante los primeros años, pero sin embargo, como señala el propio investigador, el entorno aislado no es menos artificial que el ambiente cultural al que se intenta sustituir.

2. Otra posibilidad consistió en estudiar casos reales de niños abandonados en lugares salvajes y no habitados por otros humanos, como selvas o bosques. Sin embargo, estos casos especiales no sirven porque se trató siempre de niños que fueron deliberadamente abandonados a su suerte por ser deficientes mentales, con lo cual resultaba imposible discernir si su conducta o su condición mental, una vez rescatados, se debía a su deficiencia mental o bien al hecho de haber sido abandonados en un medio puramente natural, sin influencia de la cultura. Relacionado con este punto, muy interesante la película del gran François Truffaut, El pequeño salvaje: 


En cualquiera de los dos ensayos realizados, los niños aislados podrán ser 'monstruosidades' culturales, pero en ningún caso pueden ser considerados como la expresión de un estado anterior, natural, con lo cual no son indagaciones que ayuden a dilucidar el componente natural y el cultural de la conducta. Ahora bien. Si no podemos estudiar niños 'salvajizados', cabría aún la posibilidad de estudiar animales superiores donde podría haber indicios de cultura, tal como ocurre por ejemplo con los monos antropoides. En estos casos, Lévi-Strauss nos indica que podemos encontrar algunos elementos del "modelo cultural universal" propio del hombre. Por ejemplo, pueden articular palabras o monosílabos, improvisar herramientas, estar en actitud contemplativa, ser solidarios o subordinados dentro de un grupo, etc. Sin embargo, todas estas conductas resultan muy pobres comparadas con las humanas, y además, algo muy importante, entre estos mamíferos superiores parece no haber normas que regulen los comportamientos grupales tal como aparecen en la sociedad humana.

Esta ausencia de reglas, sobre todo en lo relativo a comportamientos sexuales, es lo que para Lévi-Strauss definiría mejor la diferencia entre el animal y el hombre, entre la naturaleza y la cultura:

"Ningún análisis real permite, pues, captar el punto en que se produce el pasaje de los hechos de la naturaleza a los de la cultura, ni el mecanismo de su articulación. pero el análisis anterior no sólo condujo a este resultado negativo; también nos proporcionó el criterio más válido para reconocer las actitudes sociales: la presencia o la ausencia de la regla en los comportamientos sustraídos a las determinaciones instintivas. En todas partes donde se presente la regla sabemos con certeza que estamos en el estudio de la cultura."
Pág.41 -Naturaleza y cultura-. Las estructuras elementales del parentesco.


En cuanto a las reglas culturales, tienen tres características: la primera es que son creadas por el hombre; la segunda que dependen de cada época o de cada cultura (salvo la regla que prohíbe el incesto, que es universal); y la tercera es que son inconscientes. De las diferentes reglas del mundo humano, Lévi-Strauss centrará su atención en la ley de la prohibición del incesto, ya que ha observado que es universal, propia de toda la especie humana más allá de la época o la cultura, y que las excepciones son en realidad aparentes, porque la regla se aplica de manera diferente en cada modelo cultural. 

Justifica profundizar en esta ley de la prohibición del incesto, porque en ella está la clave del problema de la distinción entre naturaleza y cultura. En efecto, esta ley es al mismo tiempo natural y cultural. Lo primero porque tiene la universalidad de los instintos, y lo segundo porque tiene el carácter coercitivo de las leyes sociales. El problema del incesto lo abarcará en el segundo capítulo, y si me encuentro con ánimos en un futuro me comprometo a deleitaros con otra entrada sobre el mismo. 

De momento os dejo con una graciosa anécdota que he encontrado en una entrevista que le hicieron hace 10 años:

"Para mantener vivo mi inglés hubo una época en que leía Playboy y un día descubrí un comentario sobre un libro mío en el que quedaba claro que no lo habían entendido. Les escribí una carta recordándoles que para comprender cómo funciona una sociedad antes hay que saber de qué está compuesta. Y les añadí que ellos, visto el tipo de revista, debieran saber que antes de la fisiología está la anatomía"



;)))))))))))))



1 comentario:

  1. Genial artículo, me ha gustado mucho lo que has comentado sobre su vida, sus estudios, su obra, las reglas culturales, y lo del incesto, que su prohibición es una ley "al mismo tiempo natural y cultural", muy interesante ;)

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